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IntroducciónAlvaro Santos Costa nació en Sorocaba, Estado de São Paulo, Brasil, el 9
de enero de 1912, en un mundo que se preparaba para entrar en la Primera Guerra Mundial.
La situación política en Brasil era inestable, como en el resto de la América Latina;
marcada por continuas revoluciones que relegarían la ciencia y la tecnología a las
escuelas de derecho y a las academias militares. Es posible que la gran epidemia de
"gripe española" (posiblemente un tipo letal de influenza) que causó
innumerables muertes en los Estados de Río de Janeiro y São Paulo en 1918, hubiera
motivado su curiosidad infantil sobre la naturaleza de las enfermedades, en una época
cuando no se conocían los antibióticos o las vacunas contra estas aflicciones. |
A pesar de estas limitaciones, Brasil era un país relativamente
próspero, gracias a una economía agrícola de exportación, donde el cultivo tradicional
de la caña de azúcar, venía siendo diversificado por otros cultivos en gran demanda,
como el café y el algodón.
La historia de la fitopatología en Brasil
comienza a ser escrita por científicos extranjeros desde el siglo pasado. Por ejemplo, el
alemán F. M. Draenert, quién estudió la bacteriosis de la caña de azúcar en el Estado
de Bahía, en 1986. El francés C. Jobert, quién investigó el ataque de nematodos en el
cafeto; o los austríacos J. Rick y F. Theissen, pioneros de la micología en Brasil.
Estos científicos estaban generalmente asociados a jardines botánicos o museos, o eran
profesores de escuelas de agronomía en el país.
Trayectoria profesional
A los 17 años, el joven Alvaro ingresa a
la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (ESALQ; actualmente el Colegio de
Agricultura de la Universidad de São Paulo), en Piracicaba, donde se graduó como
Ingeniero Agrónomo en 1933. Para esa época, recibió los primeros conocimientos en el
área de fitopatología, del Profesor E.E. Honey, de la Universidad de Cornell, Estados
Unidos, quien había sido contratado temporalmente por la ESALQ. Para ese entonces, la
citricultura era uno de los principales renglones económicos del Estado de São Paulo,
por lo que el joven agrónomo hace una pasantía sobre esta materia con el Profesor F. W.
Cabral de Vasconcelos.
El Instituto Agronómico de Campinas (IAC),
está íntimamente ligado al estudio de la fitopatología en Brasil, siendo creado por el
rey Pedro II en 1887, con el nombre de "Estación Agronómica Imperial". Su
primer director, el científico austríaco Franz W. Dafert, crea la "Sección
Fitopatológica" en 1893; la primera unidad especializada en el país. Dos de los
primeros (ca. 1896) fitopatólogos del IAC, fueron Franz Benecke and Fritz Noack, de
nacionalidad alemana. En las primeras décadas del siglo XX, trabajaron como
fitopatólogos del IAC el norteamericano A Hempel y el ruso G. Bondar, quien describió la
"marchitez bacterial" de la yuca. En 1933, los laboratorios de fitopatología
del IAC son modernizados por A. P. Viegas, como Jefe de la Sección de Genética y
Fitopatología. En 1934, Alvaro Santos Costa ingresó al IAC, como Ingeniero Agrónomo
Asistente en la Sección de Genética, para trabajar con enfermedades virales de las
plantas. De esta época, vienen trabajos como: "Notas del mosaico del
algodonero" (1937); "Observaciones sobre el mosaico común y el mosaico de las
nervaduras de la yuca" (1938); "La necrosis blanca: una enfermedad viral del
tabaco", (1940); y "Dos enfermedades virales del frijol", publicado en
1941.
En 1942, Santos Costa fue favorecido con
una beca de la Fundación Rockefeller para estudiar con el Profesor James Johnson en la
Universidad de Wisconsin, Madison, Estados Unidos. En 1943, hace una pasantía con el Dr.
L.O. Kunkel en el Instituto para la Investigación Médica de la Fundación Rockefeller,
en Princeton, Nueva Jersey, Estados Unidos. Regresa al IAC, donde inicia investigaciones,
como "El mosaico de Euphorbia prunifolia transmitido por mosca blanca" (1950),
que lo inician en el camino pionero sobre las enfermedades virales asociadas con la mosca
blanca Bemisia tabaci. En 1952-1953, deja nuevamente Brasil para trabajar como
Investigador Visitante en el Laboratorio de Enfermedades de la Remolacha Azucarera de la
USDA en Riverside, California, bajo la dirección del Dr. C.W. Bennet.
Nacimiento oficial de la
fitovirología en Brasil
El reconocimiento a su labor de
investigación, llega en 1954, cuando Alvaro Santos Costa es promovido a la Jefatura de la
recién creada Sección de Virología del IAC. Este cargo no le impide terminar sus
estudios de posgrado en la ESALQ-Piracicaba, Brasil, donde obtiene su doctorado en 1955.
De este período son las investigaciones sobre "La identidad del mosaico común del
algodonero y la clorosis infecciosa de las malváceas" (1954), y los "Estudios
del mosaico del Abutilón en Brasil", obras maestras de la geminivirología en el
mundo. Su labor y conocimiento en esta área, quedó plasmado en publicaciones como:
"Incremento en la densidad poblacional de B. tabaci, una amenaza para la
infección viral de las leguminosas cultivadas en Brasil" (1975); "Las
enfermedades de las plantas transmitidas por mosca blanca (1976); y "Las fitovirosis
del cultivo del frijol en Brasil" (1986). La primera de estas obras constituyó un
llamado de alerta, premonitorio al desarrollo de epidemias generalizadas de virus
transmitidos por mosca blanca en la América Latina en las últimas dos décadas.
Pero las contribuciones del Dr. Alvaro
Santos Costa trascienden la geminivirología. Su aporte al control de la tristeza de los
cítricos, mediante la protección cruzada con cepas suaves del virus, es destacable.
Igualmente, aportó soluciones a problemas de enfermedades virales en algodón, fresa,
yuca, papaya y otros cultivos hortícolas. Su conocimiento y experiencia fue transferido a
más de 20 estudiantes de posgrado, quienes optaron a títulos de Maestría o Doctorado
bajo su supervisión.
Reconocimientos a su labor
profesional
En su distinguida carrera profesional, el
Dr. Alvaro Santos Costa recibió numerosas distinciones, tales como: Primer lugar por una
monografía científica, del Ministerio de Agricultura del Brasil (1946); Miembro de la
Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (1957); Premios al mérito de la USDA
(1967) y de la Sociedad de Fitopatología Americana (1972); Medalla de la Sociedad
Brasileña para el Progreso de la Ciencia (1973); Agrónomo del Año, por la Sociedad de
Agrónomos de São Paulo (1974); el Premio Frederico de Menezes Veiga de Agricultura
(1975); miembro fundador de la Academia de Ciencias de São Paulo (1975); Investigador del
Año, por la Sociedad Brasileña de Fitopatología (1979); Medalla Luiz de Queiroz de la
ESALQ (1996); y finalmente, honrado con la Medalla de la Gran Cruz, otorgada por el
Presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso (1998).
Nace una leyenda
El Dr. Alvaro Santos Costa se retiró
oficialmente en 1982, pero continuó trabajando activamente y guiando estudiantes y
profesionales de la fitopatología, hasta que sus problemas de salud se lo permitieron. El
Dr. Alvaro Santos Costa falleció el 18 de agosto de 1998, a la edad de 86 años, siendo
sobrevivido por su esposa Jean Reilly. Aún aquellos virólogos que solo tuvimos el honor
de compartir algunos momentos de su vida, aprendimos de él la pasión por nuestra
disciplina y el rigor científico que lo caracterizó hasta el último día que
permaneció en su laboratorio. Sus trabajos científicos, especialmente aquellos que
desarrolló sobre el mosaico dorado del frijol, sentaron las bases para controlar las
enfermedades del frijol común, causadas por virus transmitidos por mosca blanca en más
de doce países en la América Latina. Estos conocimientos han sido transmitidos no solo a
virólogos latinoamericanos, sino a muchos otros investigadores de virus transmitidos por
mosca blanca en los países tropicales y subtropicales de todo el mundo. El hombre
desapareció, pero su nombre es ahora una leyenda y un ejemplo de dedicación y ética
profesional. Muito obrigados, Dr. Alvaro Santos Costa. |
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